La historia detrás de Joia Wild también es la de quien la soñó y le dio vida: una mente inquieta, creativa y profundamente comprometida con la autenticidad.
Todo comenzó en 2023, cuando terminaba su carrera en Publicidad y Relaciones Públicas. Lo que empezó como un Trabajo de Fin de Grado pronto se convirtió en un proyecto real: una marca con alma, con voz propia y una historia que contar. En sus inicios, las joyas eran producidas por artesanos joyeros y ella se encargaba de todo lo demás —desde la estrategia de marca hasta la web, las redes sociales y las campañas de publicidad— mientras lo compaginaba con un máster en marketing y un trabajo por cuenta ajena.
Pero Joia Wild pedía más. Más entrega, más contacto con lo tangible, más conexión con las piezas que la representaban. Así, casi sin planearlo, se sumergió en el mundo de la joyería: por necesidad de entender el mundo que englobaba la marca y por mucha pasión. Y esa pasión creció con cada feria, con cada conversación con el público, con cada pieza que nacía entre sus manos.
Hoy, diseña y produce muchas de las joyas que llevan el sello de Joia Wild. La plata es su único material, y su inspiración nace, sobre todo, del contacto humano. De escuchar a quienes se acercan, de observar qué piezas buscan, qué historias traen consigo.
Más que joyas, busca crear recuerdos. Pequeños objetos que acompañen momentos importantes, que cuenten una historia, que guarden un regalo o un instante especial.
Con humildad, ganas de seguir aprendiendo y el deseo de profesionalizar su técnica, sueña con seguir creciendo, con crear piezas cada vez más complejas y personales. Y si hay algo que ha aprendido en este camino, es que equivocarse no solo es inevitable, sino también necesario. Porque los errores enseñan, y cuando se anda con cabeza y corazón, incluso los tropiezos forman parte del arte.